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História de Castellar de n'Hug



Una parte del topónimo de Castellar de n'Hug, lo encontramos ya en los siglos X-XI, acta de consagración de la catedral de Urgell, con el nombre de Kastellare. El topónimo actual Castellar de n'Hug no es antiguo. No se ha terminado de averiguar si el nombre de Hug proviene del personaje histórico Hug de Mataplana o del nombre latín nuce que significa corriente, fuente. En este caso haría referencia a las fuentes del Llobregat. Durante el siglo IX este término pertenecía al condado de Cerdanya, no es hasta el siglo XIII que pasará a formar parte del Berguedà.


En el 1900 Castellar de n'Hug contaba con 570 habitantes censados, en 1920 había aumentado a 700; seguramente este aumento se debe a la instalación de la Fábrica Asland. Las familias de Castellar de n'Hug a principios del siglo XX, vivían como la gente de alta montaña, tenían que sobrevivir de las actividades que se pueden desarrollar en este territorio: ganadería, y actividades no de acuerdo a la ley, conocidas como el "contrabando".


Los orígenes de Castellar de n'Hug, son antiguos y se les ha de situar hacia el 1659 cuando después del Tratado de los Pirineos entre Farnaces y la Monarquía hispánica, esta pierde los territorios del Rosellón, Conflent, Capcir y Vallespir y una parte de la Cerdanya, Este hecho provocó, que de golpe, la frontera fuera mucho más cerca de Castellar de n'Hug y del resto de pueblos prepirenaicos. Esta posición estratégica nueva, tiene importantes implicaciones tanto en tiempo de paz, como especialmente, en tiempos de guerra y de posguerra. El contrabando con la dureza de la frontera en tiempos de guerra, especialmente en los siglos XIX y XX, cuando se convierten en refugio y paso de refugiados y fugitivos de una violencia tan grande como la guerra.


Castellar de n'Hug en los últimos treinta años, se ha convertido en un municipio turístico. En 1984 cuando todavía en la comarca del Berguedà no se hablaba de turismo ni se confiaba en sus potencialidades, el pueblo, que había conservado la arquitectura popular, con un gran respeto por el uso de los materiales autóctonos (piedra, madera , tejas), fue calificado por el Ministerio de Turismo uno de los pueblos más bellos de España.